
"Tanta monotoneidad te puede arruinar", se escucha al final del pasillo de tus pensamientos, día a día. Pero es una voz tan fuerte que ya no la escucho. Dice tantas veces lo mismo que ya no tiene sentido... La imaginación se atrofia si no se le da un uso constante; lo sé yo, lo sabés vos, mi mamá, capaz que el Lucio y hasta el Fermín. Pero ni el Fermín, ni el Lucio (nunca), ni mi mamá, ni vos, ni yo nos damos cuenta de lo importante que es "conservar la imaginación" hasta que querés escribir, pintar, cantar o volar, y lo intentás con tantas ganas, tanto tiempo, que pensás que no es lo tuyo, cuando lo único que falta es mover el interruptor, que sin querer se apagó.
Y vas de la cocina al baño, del baño al living, del living a lo de Dario y le das de comer a la Dalma.
Peleás con el Lucio, le das besitos a la profe imaginaria, y todavía nada cambia.
Pero cuando la Dalma me mira es cuando caigo, y miro, pero más que mirar: VEO, que cosas pueden cambiar, que cosas tienen que cambiar... y sin embargo siguen igual.

1 pavadas:
Totalmente sin sentido...pero interesante. Sigue así, 10! Besitos, la Profe imaginaria...
Publicar un comentario